Después de varias sesiones iniciales, el paciente y el terapeuta acuerdan reunirse periódicamente, cara a cara o en línea. Estas sesiones suelen durar unos 50 minutos.

La sesión es un espacio personal y privado donde el paciente puede hablar a voluntad y el terapeuta prestará atención a lo que está comunicando, dando devoluciones sobre lo que ha comprendido, haciendo conexiones con las experiencias de vida del paciente. La forma en que el paciente se siente acerca de la terapia y el terapeuta también brinda información valiosa sobre las relaciones y las formas de ser en un contexto más amplio. Una parte importante del trabajo que se lleva a cabo en la sesión es encontrar las palabras para describir las experiencias y así construir la propia narrativa. El objetivo es comprender los problemas actuales de forma más coherente.